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miércoles, 18 de septiembre de 2013

DE CINE: BLOOD DOLLS, LA VENGANZA DE LOS MUÑECOS





Año: 1999
País: USA
Duración: 84 min
Director: Charles Band
Ficha completa AQUÍ


ARGUMENTO
Virgil es un excentrico multimillionario que esconde un terrible secreto. Su priviliegiado cerebro le ha permitido crear unos muñecos con vida propia dispuestos a cumplir las órdenes de su amo. A través de ellos, Virgil planea vengarse de aquellos que le traicionaron. Y la venganza será sangrienta...


COMENTARIO
Hace un par de días, en uno de los pocos ratos libres de los que dispongo, me dí una vuelta por el centro de Barcelona para ejercitar uno de mis mayores hobbies: buscar pelis de segunda mano en tiendas especializadas. Que si, que no es un hobbie precisamente emocionante, estoy de acuerdo, pero… soy así de raro, qué vamos a hacerle.
En esta ocasión contaba con la compañía de mi buen amigo Dani Krudo, bajista de empanadilla de pus y coautor de “La configuración del Lamento”, nuestro humilde fanzine con el que intentamos vomitar nuestras opiniones al mundo. Entre todo el material disponible en las estanterías, una remesa nos llamó poderosamente la atención; estoy hablando, cómo no, de Blood Dolls, película de apariencia infame que tenía en la etiqueta de la portada una pista de su dudosa calidad: 2 míseros euros.
En vista de que había gran cantidad de copias disponibles, Dani y yo agarramos una cada uno mientras nos mirábamos con expresión de ¿Realmente, a nuestra edad, somos capaces de seguir comprando esta mierda? Pues claro que sí, joder, y encima orgullosos.
Blood Dolls supone la enésima incursión de Charles Band y su querida productora Full Moon en el cine de muñecos asesinos, despiadados, diabólicos, cabrones… podéis llamarlo como queráis. Así que ahora a la saga Puppet Master, Demonic Toys o Doll Graveyard (no olvidemos tampoco a “La galleta asesina”) se suman otros “simpáticos” títeres que tienen como misión cargarse al personal.
Así pues tenemos un argumento a priori sencillito que termina diluído como un azucarillo en el café, tratando de enrevesar la trama innecesariamente. Se trata de Virgil, un multimillonario que está bastante zumbado y se dedica a crear unos muñecos que emprendan por él una venganza. Hasta ahí… psé, nada nuevo pero nada malo.
El problema viene al ver que la peli se intenta sostener en el más absoluto de los absurdos y evidentemente no lo consigue. Por un lado tenemos al mayordomo de Virgil, un tío permanentemente pintado como un puto payaso de rodeo; por otro también aparece Phil Fondacaro, enanillo habitual en los productos de Charles band ya desde la mítica Empire. Fondacaro además aparece con un parche en el ojo, para acrecentar el “malrollismo”, y su única función en la película parece ser el dar descargas eléctricas a las chicas que componen la banda de rock particular de Virgil, que viven encerradas en una jaula y se dedican a tocar temas al antojo del excéntrico millonario.
¿Os enteráis de algo? Pues yo tampoco. A nivel de efectos especiales, aun sabiendo que se trata de la Full Moon, también se encuentran carencias por todos lados. El movimiento de los muñecos, ni ordenador, stop motion ni hostias, un titiritero con la mano metida por debajo intentando que parezca que tienen vida… de todos los productos de Charles Band, los peores con diferencia. No me jodas, si a su lado “La galleta asesina” podría ganar un Saturn Award!!
También el amigo Virgil es digno de mención, siempre va con una máscara ocultando su rostro y cuando por fin se la quita, descubrimos que lo que hay debajo es una “minicabeza” bastante chunga que además cambia de tamaño considerablemente según el plano.
Curiosamente, la fotografía y exteriores son cojonudos y me han sorprendido. Las mansiones e interiores que aparecen, los colores… se me antojan de una calidad buenísima en comparación con la puta mierda de argumento, FX y actuaciones.
Conclusión: Aburrida y difusa. Argumento inconexo, demasiado diálogo filosófico y los muñecos en un segundo plano, son prácticamente anecdóticos. Para fans del subgénero MUY curtidos y poquito más.
NOTA: 1/10

domingo, 2 de junio de 2013

DE CINE: DEMONIC TOYS (JUGUETES ASESINOS, 1992)



Año: 1992
País: USA

Duración: 86 min
Director: Peter Manoogian
Ficha completa AQUÍ

ARGUMENTO
Un demonio posee a los juguetes de un depósito y los envía en la búsqueda del alma del aún no nacido bebé de una mujer.

COMENTARIO
Volvemos a la carga con más cine de serie B, cutrerío y caspa para amenizar las noches del veranito que está a punto de llegar. La inigualable Full Moon de Charles Band ha sacado al mercado una ingente cantidad de películas relacionadas con los muñecos cabrones (hasta pelis de galletas asesinas como The Gingerdead Man!!!), y probablemente lo más conocido de esta productora sea la saga Puppet Master. Demonic Toys es una peli que finalmente degeneró en otra saga de títeres con mala leche.
Para esta ocasión las labores de dirección corren a cuenta de Peter Manoogian, responsable de purrias tales como Semilla Negra, Arena: el ring de las galaxias o El amo del calabozo, si conocéis alguno de los films citados ya sabéis lo que vais a encontrar dentro... dudosa calidad que hay que ver sin más pretensiones que echarse unas buenas risas.
Tenemos un inicio de film que parece un thriller, con una pareja de policías tendiendo una trampa a unos traficantes de armas. Uno de los delincuentes, herido, entra para esconderse en un polvoriento almacén de juguetes que resultará ser la guarida de un demonio que quiere volver a nacer, dando vida (y ansias homicidas) a los muñequitos de los cojones. Y en mitad de todo el entramado, se verán una policía, una indigente, un sudoroso vigilante de seguridad con sobrepeso y un repartidor hortera de comida a domicilio. Toma ahí, joder.
Demonic Toys es una película que parece más de los 80 que de los 90, por el argumento escasito de originalidad y la ambientación correcta y poco más. Los muñecos tampoco están del todo mal, sobre todo el jodido bebé que tiene unas frases que son para partirse la polla.
En resumidas cuentas, humor negro que sigue la brecha abierta de El muñeco diabólico o la ya citada Puppet Master, con muertes no excesívamente ridículas, algo de gore, historia manida hasta la saciedad y un presupuesto tirando a minúsculo... ya sabemos todos cómo  las gastan estos de la Full Moon.
Para los amantes de la serie B cutrecilla y el cine de muñecos poseídos puede resultar hasta llevadera, pero los que busquéis terror de verdad aquí no lo encontraréis.
NOTA: 3,5/10