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martes, 22 de octubre de 2013

ANGST (LA ANGUSTIA DEL MIEDO, 1983)


Año: 1983
País: Austria
Duración: 76 min
Director: Gerald Karlg
Ficha completa AQUÍ


ARGUMENTO
Tras pasar años en prisión por asesinar a una anciana, un asesino es puesto en libertad. No tardará en volver a sentir deseos de matar. Después de fracasar en el intento de asesinar a una taxista, descubre una casa rural aislada, donde vive una chica adolescente con su madre enferma y su hermano retardado. Un objetivo perfecto para ejecutar su sádico plan, el asesinato perfecto..


COMENTARIO
Uno de los principales objetivos que perseguía al crear el blog (con la tontería, llevo un año por aquí escupiendo mis gilipolleces) era comentar joyas como Angst, también conocida por “La angustia del miedo”. Desenterrar y analizar bajo mi humilde punto de vista ésta película es todo un placer a la par que una difícil empresa, dado que se trata de un producto cargado de matices y prácticamente desconocido para la mayoría de la gente, inclusive los adoradores del cine más extraño, repulsivo, insano y brutal.
Angst en su día no gozó de ningún tipo de vida comercial, ya que nada más salir al mercado fue clasificada X en su Austria de origen y prohibida su proyección en gran parte de europa (Alemania, Gran Bretaña) y finalmente tras varias ediciones en DVD ha sido reconocida como una absoluta película de culto… francamente, méritos no le faltan.


Inexplicablemente, es la única película que ha firmado bajo su nombre el austriaco Gerald Karlg, y desde aquí pido una reivindicación por ella. ¿Te gusta Henry, retrato de un asesino? Lo gozarás una barbaridad si es así. Me juego el cojón izquierdo a que Gaspar Noé (Irreversible, Solo contra todos) o Jorg Buttgereit (nekromantik, Der tordesking) han disfrutado este film hasta tal punto de haber tomado parte de sus elementos como influencias para sus propios trabajos.
Pero vamos al principio, dejemos las disertaciones a un lado…
En Angst se nos cuenta la historia de un asesino totalmente perturbado, encerrado en prisión por matar a su madre y a una señora mayor, es puesto en libertad pese a no estar rehabilitado en absoluto. Tras el intento fallido de asesinar a una taxista y una errática carrera a través de un bosque (fantásticamente contada y representada, por cierto) va a parar a una casa apartada donde vive una viuda con sus dos hijos, una chica y un chico retrasado. Se los quita del medio apuñalando, ahogando y estrangulando, aunque finalmente nada sale como él espera…


De entrada, lo que hace peculiar esta película es el hecho de que está narrada en primera persona por el psicópata, mediante una voz en off que nos hace cómplices de todos sus designios y su particular descenso a los infiernos. Hay muy pocos actores y apenas presenciaremos diálogos, la inmensa mayoría de lo que oiremos son monólogos del propio asesino, que realizan un singular contraste con las imágenes de violencia que presenciaremos.
Por supuesto, tenemos interpretaciones fantásticas por parte de un desconocido y amateur reparto, aunque lo que hace que Angst sea una película de culto es el uso de la cámara: planos y encuadres fabulosos, primerísimos planos agobiantes, balanceos imposibles…
Rodada en un tono cuasi documental (la última casa a la izquierda es lo primero que se me viene a la cabeza) aunque de facturación técnica infinitamente superior.
No nos llamemos a engaño, lo cierto es que Angst se distancia muchísimo de las megaproducciones de la época de asesinos de corte inmortal, muertes truculentas y finales rebuscados; más bien se trata de ahondar en la psique de un perturbado que no puede enterrar su sadismo y proseguir con su día a día.
Terminando… lo mejor será que la veáis. Desearía de verdad que mi conocimiento del cine fuera lo bastante amplio como para poder hacer una review más digna; pero como no tengo ni puta idea... pues esto es lo que hay.
A destacar, por cierto, el papel de un simpático perro salchicha cuyas acciones instintivas chocarán en violento contraste con las locuras de nuestro asesino perturbado.
NOTA: 9/10

sábado, 16 de febrero de 2013

THE BURNING MOON (OLAF ITTENBACH, 1992)

 
Año: 1992
País: Alemania
Duración: 86 min
Director: Olaf Ittenbach

Ficha completa AQUÍ

ARGUMENTO
Dos cuentos con profusión de efectos gore y demás truculencias propias del cine alemán underground: 1) Un psicótico aterroriza a una chica y a su familia. 2) Un sacerdote es también un peligroso asesino en serie que viola y asesina en pos de salvar almas.

COMENTARIO
Pura controversia contiene el objeto de nuestro análisis de hoy. Polémica y censurada por todas partes, aunque sobre todo en su país de origen, The Burning Moon constituye todo un símbolo para la libertad de expresión y creación artística, y guarda una interesante y truculenta historia detrás.
Pero como siempre, no puedo comentarla sin antes echar la vista atrás y recordar aquella época en que conseguir bizarradas era toda una hazaña. Ahora tenemos google y podemos teclear “cine gore” cuando queramos, y desde ahí acceder a todo un mundo de sobreinformación, pero antes solo nos quedaban las publicaciones underground hechas por y para enfermos o los videoclubs, espacios condenados a la extinción y que eran todo un santuario y punto de encuentro para los frikis de la hemoglobina y los productos aparecidos directamente en video.

Fue en el videoclub de mi barrio, precisamente, donde me encontré con ésta peli en una de mis expediciones cinéfagas buscando abastecerme de bazofia para todo el fin de semana. Me asaltó la duda en el momento en que vi un plástico negro que cubría toda la carátula, y encima impresas dos palabras que llamaron mi atención muchísimo: portada censurada.
Automáticamente fuí en la búsqueda del encargado a preguntarle por aquello. ¿Portada censurada? ¡Aquello tenía que ser brutal! Joder, si tenían toda la sección de porno al descubierto, donde uno podía ver una simpática y pizpireta asiática introducirse dos manubrios por el ano, o a una guapa rubia saboreando cantidades ingentes de esperma... para censurar aquello, es porque por fuerza tenía que ser burrísimo.
- Está censurada porque es lo más bestia que se ha hecho en el cine- me dijo el currela del establecimiento. -Incluso el director ha pisado talego por haber hecho la peli...
Sin duda, el jodío cabrón sabía como picarme la curiosidad y crearme expectación, porque enseguida estaba intentando llevármela, pero el tío no me dejaba. Quise convencerle diciéndole que ya había visto Braindead y que estaba “preparado” para lo que fuera... pero nada, se escudaba en que era menor y se podía meter en un lío si me la alquilaba.
Ese día no me la llevé, ni al finde siguiente, ni al mes siguiente... no se si de tanto insistir se acabó cansando, el que la sigue la consigue (o la persigue, más bien) pero lo cierto es que finalmente lo convencí. Todavía recuerdo que la alquilé junto a “Noche de miedo” y “Halloween III” y pasé toda la noche del viernes encerrado en el salón viendo una tras otra... ¡Qué tiempos!
Lo cierto es que la portada me decepcionó muchísimo. Una calavera a la que salían llamas por las cuencas oculares... ¿Y pa esto tanto cachondeo? pues como la peli fuera igual, menudo chasco que me iba a llevar. No nos engañemos, la peli es cutrona, pero desde luego indiferente no me quedé.
Primero de todo, hagamos un repaso a The burning moon y sus circunstancias. Olaf Ittenbach, tres años antes dirigió “Black Past”, un film modestísimo que contó con gran aceptación tanto de crítica como de público. Vamos, que a los cuatro frikis que tenían un fanzine y les molaba el rollo les gustó la cosa, y Olaf acabó recuperando una cantidad que multiplicaba por ocho lo que había invertido en hacer esa cinta.
Ya en 1992 y con 18000 euros de presupuesto, se embarcó en la creación de The burning moon, que a la postre sería considerada como la película más prohibida del género gore y el film independiente más vendido en Japón entre 1993 y 1994. Ittenbach tuvo que pagar una fuerte multa al estado alemán, según las autoridades teutonas por difamar a la iglesia católica de aquel país y fomentar la violencia. Nunca he oído nada al respecto de aquello que me comentó el del videoclub, que el director estuvo en chirona, pero tampoco me extrañaría; llegaron a retirar copias en un montón de países. Finalmente tuvo que estrenarse con clasificación X, dejando al vapuleado director prácticamente en la ruina... y olé sus cojones, porque pese a todos los contratiempos terminó sacando el proyecto hacia adelante.
Recientemente la he vuelto a ver, por aquello de tenerla un poco más fresca para hacer la review, y me ha servido para sacar unas cuantas conclusiones nuevas y reafirmar otras: no es la peli más bestia del denominado ultragore alemán, es deficiente en muchísimos aspectos, pero tiene una serie de cualidades que impactan bastante.

Olaf Ittenbach, haciendo apología de la filosofía Juan Palomo, también actúa en la cinta haciendo el papel de Peter. Interpreta a un chaval problemático, pandillero y heroinómano, al que sus padres dejan al cuidado de su hermanita pequeña. Ya desde el principio podemos constatar la absurdez del guión, yo no dejaría a semejante pájaro al cuidado de una niña; aunque obviemos un fallo así... tengamos presente de que esto es puro underground.
Peter se mete un chute de caballo del copón, y con los ojos como puntas de alfiler se prepara para contar a la cría dos historias muy “apropiadas” para que ésta concilie el sueño de forma tranquila, segura y feliz.
“El amor de Julia” es el primer cuento que relata, y trata sobre un psicópata que escapa del centro donde se encuentra recluido y deja todo un reguero de cadáveres a su paso. En mitad de su particular cruzada, conoce a Julia, una jovencita alegre de la que se “enamora” y la lleva a cenar. La cita transcurre sin contratiempos de ningún tipo, todo es perfecto, maravilloso... hasta que suben al coche y el psicótico se da cuenta de que se ha quedado sin tabaco.
Mientras va a por cigarrillos, a la buena de Julia le da por conectar la radio del vehículo y en ese momento (puta casualidad) escucha una descripción del asesino que anda suelto, acompañada de la matrícula del coche que conduce.
Julia se apea, comprueba que los dígitos de la placa coinciden con los que ha escuchado en las noticias y sale corriendo como alma que lleva el diablo, tratando alejarse lo más posible de aquel puto engendro asqueroso. Pero la muy tonta del culo se ha dejado un objeto bastante comprometedor en el asiento, ni más ni menos que la cartera con toda su documentación.
Así que allá se presentará el simpático jovenzuelo, dolido por la espantada de la moza, y con intenciones de perpetrar una venganza que sirva como correctivo frente a los malos modales de Julia.
El resto, os lo podéis imaginar; cabezas cercenadas, dedos amputados, puñaladas, gargantas seccionadas... todo un festín de gore cutre de la más baja estofa, un abuso de litros de sangre falsa y vísceras de charcutería.
   
La segunda historia se llama “La pureza” y nos conduce a la Alemania de finales de los años cincuenta, donde un cura majísimo se dedica a violar jovencitas y posteriormente sacrificarlas en honor a Satán. En el lugar de los hechos, un pequeño pueblecito, los lugareños tienen la mirada puesta sobre el tontico del pueblo, al que finalmente acaban cargándose por creerle culpable de los crímenes.
En éste segmento de la película hay toda una sátira bestial a la iglesia,  conjugado con un gore aún más cafre que en el anterior, y una particular visión del infierno donde se parte a la gente por la mitad, se sacan órganos vitales con sacacorchos gigantes y hasta se atraviesan dientes con un taladro. De toda esta historia, yo destacaría el demonio chungo con los clavos en el ojo y al cura embadurnado en sangre, frotándola y extendiéndola con deleite por su cuerpo mientras profiere un “Ahhhh” de puro placer que, sumado a la calidad del doblaje, puede haceros saltar las lágrimas de risa.
The burning moon es extremadamente sádica y enfermiza, con planos mal hechos, FX que van desde lo cutrísimo hasta lo curradísimo (se puede oír el compresor que dispara la sangre en las escenas donde hay tiros, por ejemplo) y con unas actuaciones que lejos de ser regulares o sobreactuadas, van más allá todavía porque son completamente amateur.
Desde luego, yo establezco el baremo crítico desde el punto de la casquería, porque si intentamos adoptar un prisma focalizado en la calidad técnica, no se sostiene por ningún ángulo. Ittenbach forma, junto con Schaas y Buttgereit la santísima trinidad del ultragore alemán, y si gustas del género, The Burning Moon es un clásico del rollo, algo que no te puedes perder.


NOTA 7/10

viernes, 15 de febrero de 2013

DE CINE: PESADILLAS (NIGHTMARES, 1983)

Año: 1983
País: USA
Duración: 99 min
Director: Joseph Sargent

Ficha completa AQUÍ

ARGUMENTO
Película dividida en cuatro historias:

1) "TERROR IN TOPANGA" ("Terror en Topanga"): una mujer sale de su casa por la noche para comprar cigarrillos, sin saber que fuera hay un peligroso asesino.

2) "THE BISHOP OF BATTLE" ("El Amo de la Batalla"): un joven (Emilio Estévez) se obsesiona hasta tal punto con un videojuego llamado El Amo de la Batalla, que una noche llega a forzar la puerta del local de juegos para poder jugarlo solo.

3) "THE BENEDICTION" ("La Bendición"): un cura (Lance Henriksen) que pierde la fe y abandona el sacerdocio, se ve perseguido, mientras conduce su coche, por una camioneta misteriosa.

4) "NIGHT OF THE RAT" ("La Noche de la Rata"): para librarse de una rata, una familia pone una trampa, pero el problema persiste. (FILMAFFINITY)


COMENTARIO
Incansables amigos y lectores de este vuestro cutre blog, bienvenidos una vez más a mi cloaca particular. Sé que venís buscando bizarradas con avidez ¿Y quién soy yo para negaos nada? Como me considero todo corazón, sigo con mi cruzada particular de ver películas y leer libros para destrozarlos después bajo vuestra atenta mirada, a veces cosas buenas y en otras ocasiones absolutos desastres, pero siempre tratando de dar una valoración lo más objetiva posible. Esto último que sepáis que es mentira, de imparcialidad nada, critico como me sale de las pelotas y al que no le mole...carretera, que se hace tarde.
A rebufo de Creepshow se pusieron de moda las películas que aglutinaban una serie de historias, y apenas un año más tarde del estreno del film de George Romero, Joseph Sargent aterrizaba en el mercado con “Pesadillas”. Compuesta por cuatro cuentos independientes que nada tienen que ver entre sí, Pesadillas es un producto completamente recomendado para fans de los ‘80s, no tanto por su calidad pero sí por su estética y ambientaciones.
Las historias por separado son efectivas y muy entretenidas, pese a ser en gran medida previsibles, se echa quizás de menos algo más de sangre y mala hostia en general. Lo que más me desconcierta es que a diferencia de otros films de similar temática, no hay una historia que haga de nexo de unión entre las demás, y esto otorga la impresión de estar viendo cuatro capítulos de “Historias de la Cripta” del tirón, uno tras otro.
Vamos a desarmar la trama, a ver que se nos ofrece:
     

TERROR EN TOPANGA es el primer corte de toda la película, de una duración bastante moderada. Es un cruce entre slasher y road movie, que hasta tiene implícita la moraleja de que fumar mata. Estos americanos como son, fumar es malo, pero tener siete bazookas en el sótano y vivir acojonado es lo normal en su sociedad...
Aquí veremos como una mujer adicta a la nicotina sale de noche a comprar tabaco, desoyendo las advertencias de su esposo. Resulta que hay un loco asesino pululando por los alrededores de la ciudad, ya ha matado a un policía y de momento no han podido detenerlo.
La buena señora decide que eso no le va a impedir degustar sus deliciosos bastoncillos incandescentes, y se lanza con su coche en busca de alguna tienda que permanezca abierta a esas horas de la noche.
Pero lo que no sabe es que el psicópata de los cojones se cruzará en su camino y le dará un buen susto, acojonándola de por vida e incluso impulsándola a dejar el tabaco.
Buena historia, con un final que se ve venir si eres un poco espabilado, no obstante disfrutable.
  

En THE BISHOP OF BATTLE tenemos toda una sorpresa en el reparto, encontrándonos nada más y nada menos que a Emilio Estévez dando sus primeros pasitos en el mundo del cine. Al hijo de Martin Sheen le acompaña Billy Jacoby, jovencito con gafas que más tarde alcanzaría gran reconocimiento en el mundo de la comedia.
Estévez encarna a J.J., un adolescente que está obsesionado con una máquina recreativa y hace todo lo posible para poder jugar. Desde apostar, engañar a sus padres y discutir con su mejor amigo, todo vale para poder echar monedas al videojuego que le tiene absorbida la mente.
Una noche, llega a forzar la entrada del salón recreativo para poder jugar, y finalmente consigue acabar todos los niveles de dificultad... pero a un precio muy alto. Personalmente es el segmento de la peli que más me gusta, y lo encuentro toda una crítica al modelo social juvenil americano que imperaba por entonces. Buenas actuaciones y efectos especiales de la época, no os lo podéis perder. 
 

THE BENEDICTION nos habla de un cura al que su fe ha abandonado por completo, y decide alejarse de su parroquia sin un rumbo fijo, para poder dejar atrás todo lo relacionado con el sacerdocio. En mitad de su viaje es asaltado por una extraña camioneta negra, con las lunas tintadas, que tratará de borrarlo del mapa por todos los medios.
El conductor nunca se deja ver, aunque se puede apreciar una cruz invertida colgando de un retrovisor, así que se le puede identificar como una especie de Satanás que ha salido del infierno para cargarse al cureta a toda costa.
Sin duda, a mí me apesta demasiado a “El diablo sobre ruedas” en todos los sentidos y no tiene nada que me sorprenda; aquí el conjunto empieza a flojear pero aun así se deja ver.           
NIGHT OF THE RAT es una historia que como su nombre indica, habla de una rata. Una casa normal y corriente que tiene problemas con los roedores, y al principio el padre de familia intenta exterminarlos con cepos y toda clase de trampas sin mucho éxito.
El grueso del problema es que no se trata de una legión de ratas, más concretamente es sólo una, pero más grande que King África después de una crisis alérgica. En esta ocasión el paso del tiempo juega en contra del relato, que se ve muy desfasado en éste 2013 en lo que a FX se refiere, y que para mí es el más flojo de los que podemos encontrar en toda la cinta.

Concluyendo, me parece una buena recopilación aunque como bien comentaba antes, al no tener hilo conductor central que vaya hilvanando todas las historias, se me hace un poco extraño poder concebirla como una película al uso.
Creo que si a estas alturas estáis leyendo esto, es porque sabéis que os podéis encontrar porque sois consumidores habituales del género; siendo así os espera un buen rato entretenido sin más. No es una maravilla, pero al menos se merece una oportunidad.


NOTA 6’5/10

sábado, 9 de febrero de 2013

DE CINE: MANIAC COP


Año: 1988
País: USA
Duración: 85 min
Director: William Lustig

 Ficha completa AQUÍ

                                    ARGUMENTO
Un maníaco asesino comienza a asesinar policías en Nueva York. El principal sospechoso es Jack Forrest, un agente del cuerpo con fama de ser problemático. Sin embargo, cuando su superior, el teniente McCrae, es encontrado muerto Jack decide ocuparse del caso. Para ello cuenta con la ayuda de su novia y de otro agente que trabaja de incógnito. Entre tanto, alguien sigue asesinando a policías.

                                    COMENTARIO
Hoy vamos a dedicarle un más que merecido espacio a Maniac Cop, otra de esas pelis de los ‘80 que reúnen toda una serie de características que hicieron esa década un punto de referencia para todo amante del cine de terror, fantástico, serie B y demás productos de índole parecida.
Aquí podemos encontrar nombres conocidos dentro del género, el director no es otro que William Lustig, quien unos años antes dirigiera, entre otras cosas, aquel clásico slasher de nombre parecido al que hoy nos ocupa, “Maniac”, película de la que ya haremos una disección próximamente. Al guión tenemos a otro habitual llamado Larry Cohen, responsable de los argumentos de Estoy Vivo (It’s alive, 1974) o La sustancia maldita (The Stuff, 1985), además de haber colaborado en una serie de bodrios que es mejor no recordar... al menos, hasta que me dé por comentarlos.

Maniac Cop es una película que se mueve por varios subgéneros sin acabar de encasillarse en uno concreto, así pues podemos encontrar acción, terror, slasher o thriller policíaco conviviendo en armonía sobre un sólido lecho argumental. Copada de acción a lo largo del metraje, con un gran ritmo sin fisuras y bastante violenta; de hecho no se prodiga mucho en la presentación de los personajes y a los cinco minutos de peli ya hay un asesinato.
Como siempre, podréis leer todo tipo de reviews tildándola de mala, cutre, sobrevalorada... con esto de internet cualquiera (me incluyo) puede tener un blog y escribir lo que le apetezca, el problema son los putos iluminados que parecen no entender que ésto es una SERIE B, cine de bajo presupuesto que hay que ver desde otro punto de vista distinto a las superproducciones de Hollywood.
Poniéndonos en situación, nos trasladamos al oscuro y lúgubre Nueva York de finales de los ‘80, donde un policía está cometiendo una serie de asesinatos que hacen que el grueso de la población civil estalle de pánico. El agente Frank McCrae empezará una investigación meticulosa, que en un principio conducirá al problemático policía Jack Forrest y su pareja; pero más tarde el cerco se irá cerrando sobre el trágico caso del agente Matt Cordell.

Unos años atrás, Cordell era un policía que algunos tachaban de ejemplar e impecable. El problema vino de que, al ser tan tajante con el cumplimiento de las leyes, se pasó de rosca y acabó en prisión con algunos delincuentes muy jodidos que él mismo había encerrado. El alcalde de Nueva York y el capitán de la policía de la ciudad hicieron la vista gorda ante la situación, prácticamente condenando al recién encarcelado ex agente a una muerte horrible.
Las represalias contra Cordell no se hicieron esperar y, mientras se duchaba, un grupo de reclusos lo sorprendió y lo acuchilló con un ensañamiento brutal, provocándole daños cerebrales irreversibles y dejándole prácticamente muerto.
Ya en la camilla del forense, éste descubre que contra todo pronóstico y aunque parezca imposible, Matt Cordell acusa débiles constantes vitales, aunque sus heridas son tan graves que firma el certificado de defunción. Aunque ahí no acabará la cosa, porque Cordell no está muerto del todo y hará lo posible por vengarse del alcalde, el capitán de policía y todo el que se le ponga por delante.
Si exploramos un poco el ámbito interpretativo de la cinta, encontraremos un gran trabajo llevado a cabo por rostros familiares del género y la época. El papel de Frank lo encarna Tom Atkins, actor habitual de George Romero o John Carpenter, que ha aparecido en todo tipo de producciones del más diverso presupuesto, desde “El terror llama a su puerta” hasta “Arma letal” pasando por “Creepshow”. Es curioso como todo el mundo critica la “inexpresividad” de Atkins cuando yo más bien lo que veo es un semblante serio muy característico y que viene al pelo en una peli como ésta. Desde luego, me parece un tío muy metido en su papel en “Maniac Cop”, pero vaya... cuestión de gustos, supongo.

A estas alturas dudo mucho que alguien que lea mi blog o cualquier otro de la misma temática no conozca a Bruce Campbell, protagonista de la trilogía “Evil Dead” y que también era habitual de un director, en éste caso Sam Raimi. Campbell interpreta a Jack Forrest, co protagonista del film sobre el que planean todas las sospechas desde un principio; y debo decir que brinda una interpretación genial. Un pedazo de actor como la copa de un pino, confinado a los films casposos y que al igual que Ken Foree, pienso que merecía mucho más.
También tenemos a la genial Laurene Landon dando vida a Theresa Mallory, policía que está liada con Jack Forrest y le acompañará en toda la lucha contra el policía maníaco. Además de actuar bien está tremenda la niña, y aún a riesgo de que se me tache de machista, ya podría  haber enseñado una tetilla... o las dos, así el resultado final habría ganado enteros.
Hace veinticinco años el cine de bajo presupuesto tenía sus cosas buenas y sus cosas malas, pero sin duda era todo muy diferente a como se hace hoy en día. Ante la falta de fondos para efectos especiales, había que tirar del miedo a lo real y cotidiano y eso en Maniac Cop está bastante conseguido. Por un lado tenemos calles llenas de delincuentes y maleantes en las que puede ocurrir cualquier cosa, y por otro una fuerte crítica al cuerpo de policía y su modus operandi.

Me explico, los abusos de poder de los cuerpos de seguridad con respecto a la gente de a pie son una realidad patente y demostrada. A la inseguridad ciudadana hay que sumarle la brutalidad policial y su impunidad, y eso se recrea muy bien en la figura de Matt Cordell.
Cordell como asesino no inventa nada nuevo dentro del slasher, de hecho comparte una serie de puntos con los pesos pesados del género Mike Myers o Jason Vorhees, tales como: carencia de expresión, no habla, se mueve pausadamente, fuerza sobrehumana, tamaño descomunal, resistencia a los disparos o golpes de todo tipo... pero si os soy sincero, a mi me mola y me hace gracia; tal vez porque me encanta el slasher o porque me dan mucho asco los maderos. No lo sé.
Técnicamente tampoco es una maravilla, a destacar una fotografía sucia y densa que otorga un aire malsano y tétrico, acompañada de unas ambientaciones geniales y muy conseguidas; todo oscuro y frío y rodeado de personajes muy peligrosos.
En resumidas cuentas, Maniac Cop llegó en un momento tardío y eso quizá hace que no sea en demasía conocida a pesar de sus cualidades, aunque está injustamente olvidada y rara vez veo referencias hacia ella. Entretiene mucho, cumple lo que promete y si te gusta el slasher es un pequeño clásico que no te puedes perder. Por cierto, generó dos secuelas (y hay una cuarta parte en proceso) irregulares en calidad y en efectividad, pero que también vale la pena ver.

NOTA 8/10

domingo, 13 de enero de 2013

DE CINE: EL VENDEDOR DE HELADOS (THE ICE CREAM MAN)


Año: 1995
País: USA
Duración:
84 min 
Director: Paul Norman
 Ficha completa AQUÍ

                                      ARGUMENTO
Gregory Tudor, un niño pequeño, es testigo del brutal asesinato de su ídolo, el vendedor ambulante de helados del barrio y, debido a la conmoción, es internado en un centro psiquiátrico. 20 años después, Gregory decide abrir su propio negocio de helados, pero su locura pronto lo llevará cometer todo tipo de atrocidades...

                                     COMENTARIO
Conocí la peli de marras un dia que la pillé de rebote en la TV, según mis cálculos debió de ser en algún momento en que la década de los 90 tocaba a su fin. La había recordado en numerosas ocasiones, hablado con colegas de mi edad y preguntado a todo aquel que pudiera haberla visto; pero nadie me daba una mísera pista que pudiera conducirme hasta el título de la susodicha. Pero queridos amigos, esto de internet hace maravillas, y gracias a la tremenda web de ABANDOMOVIEZ y su extensísima base de datos de cine (os la recomiendo encarecidamente) me encontré con la ficha. La he buscado por ahí, la he encontrado y aquí os traigo mi pequeña disección, por si alguno se encuentra en la misma situación que yo y le apetece recordar un poco aquellos extraños años 90.
El vendedor de helados es un slasher que apareció en la época en que el género estaba más de capa caída que nunca, antes de que aterrizara Craven con su Scream y le diera un lavado de cara a toda la movida. Trata sobre las andanzas de Gregory Tudor, quien de pequeño presenció el asesinato de su ídolo, el rey de los helados, y a consecuencia de eso padeció diversos traumas que lo mantuvieron encerrado en una institución psiquiátrica una buena temporada.
Ya crecidito y supuestamente rehabilitado, Gregory se incorpora al mundo laboral bajo el nombre de “El príncipe del helado”, en claro homenaje a su héroe, y se convierte en vendedor ambulante de tan exquisita golosina.
Pero debajo de algo tan aparentemente inocente se esconde un asesino de mente retorcida, que secuestra niños para descuartizarlos y convertirlos en un ingrediente más de sus helados; aunque no hará ascos en quitar del medio a policías, detectives y cualquiera que se le cruce en el camino. No obstante, una pandilla de críos del barrio que se hacen llamar “Los Gángsters” intentará desenmascararlo para que todo el mundo conozca sus verdaderas intenciones.
Clint Howard, al que ya vimos haciendo tratos con el mal a través de un commodore 64 en “El legado del diablo”, es el elegido como protagonista para encarnar a Gregory Tudor (vaya, Tudor, eso sí que es un nombre de pila!!) y sin duda hace una interpretación fantástica para tratarse de un simple y cutre telefilm. Realmente da mal rollo verle, yo no le compraría un helado en la puta vida, sus muecas y gestos son dignas del cinturón negro 1er DAN de la demencia.
El resto de actores... pues se puede rescatar muy poquito, sobreactuación por un tubo a la que no ayuda un argumento con agujeros por todas partes. En ocasiones los jodidos críos me resultaban tan repelentes que tenía ganas de que el buen heladero se los cargara de una vez.
Los FX son bastante pésimos, y técnicamente es una mierda de dimensiones épicas de la que después no recordaremos nada salvo un par de buenos momentos gore y alguna que otra cabeza ensartada en un cucurucho de galleta.
El vendedor de helados es una de esas pelis que si te gustó y te dio miedo cuando eras niño, mejor quédate con el recuerdo porque no resiste un revisionado. Yo después de haberme quitado la espinita, no pienso repetir. Reitero, lo único destacable es Clint Howard y sus locuras, lo demás no vale ni para estar escondido.

NOTA 2/10

 

jueves, 3 de enero de 2013

DE CINE: LA ULTIMA CASA A LA IZQUIERDA

   
Año: 1972
País: USA
Duración: 80 min
Director: Wes Craven
 

Ficha completa AQUÍ

                                       ARGUMENTO
Dos adolescentes, Mari y Phylis, quieren celebrar un cumpleaños acudiendo a un concierto de su grupo preferido, Bloodlust. Pero antes que lleguen a la gran ciudad, son raptadas por un trío de maníacos.
                                       COMENTARIO
Otra de esas películas de Craven consideradas de culto y que para mí está sobrevaloradísima. Aunque Wes apuntaba maneras en éste lanzamiento, y en su momento consiguiera cierto grado de atención, esta peli acusa fallos garrafales que le restan puntos a un resultado que podía haber sido de notable.

domingo, 9 de diciembre de 2012