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lunes, 29 de julio de 2013

DE CINE: ESTÁN VIVOS (THEY LIVE!, 1988)




Año: 1988
País: USA
Duración: 95 min
Director: John Carpenter
Ficha completa AQUÍ


ARGUMENTO
Un trabajador encuentra casualmente unas gafas que permiten ver a las personas tal y como son. Gracias a ellas descubrirá que importantes personajes de la vida política y social son en realidad extraterrestres. Durante su particular cruzada podrá observar cómo estos alienígenas han ido sembrando el mundo de mensajes subliminales con los que pretenden convertir a los hombres en una raza de esclavos.

COMENTARIO
Volvemos al ataque después de casi otro mes sin actualizar!! lo siento mucho,queridos lectores, de verdad, pero me es físicamente imposible sacar tiempo para poder dedicar a estos menesteres. De momento durante el resto del año será así muy a mi pesar, aunque de vez en cuando emergeré de mi rutina de estudio para traeros alguna review como la que hoy nos ocupa.
Creo que no sorprenderá a nadie,no es ningún secreto, que el amigo John Carpenter es uno de mis directores favoritos de todos los tiempos. Adoro buena parte de su filmografía (La cosa,1997: rescate en Nueva York, la Niebla, la noche de Halloween, Golpe en la pequeña china...) y por supuesto nuestro objeto de destripe de hoy, un film de 1988 de nombre “Están vivos”.
They Live, como se conoce en el mercado anglosajón, es una de las películas más infravaloradas, y por ende poco recordadas, de Carpenter; y constituye toda una joyita de la ciencia ficción ochentera.

La verdad es que la sinopsis es bastante esclarecedora, tal vez demasiado diría yo, ya que cuenta mucho de un argumento que precisamente, lo que mola, es ir descubriendo poco a poco a medida que avanza el metraje. Para empezar, tenemos un obrero del que no sabemos nombre (en los títulos finales es acreditado como “Nada”) que se muda a una gran ciudad en busca de trabajo para poder vivir más cómodamente.
De éste “Nada” no llegamos a saber mucho, ni su situación actual, si tiene hijos... en algunas escenas se deja ver un anillo de casado en una de sus manos, aunque esa es la única pista que vamos a tener. Por cierto, no está de más decir que éste personaje está interpretado por el gran Roddy Piper “El Gaitero”, personaje que nos amenizó la infancia a más de uno en las mañanas de Tele 5.
La cuestión es que este misterioso trabajador de la construcción es testigo de unas retransmisiones conspiranoicas llevadas a cabo por un grupo de rebeldes que piratean la señal de la televisión, comentando que vivimos subyugados por una raza alienígena que usa todo tipo de publicidad subliminal para manipularnos.
Nuestro “Nada” encuentra en la basura un curioso artilugio que cambiará su vida para siempre: unas gafas de sol aparentemente normales, pero que al ponérselas se ve realmente como son las cosas que le rodean. Todos los carteles y revistas contienen mensajes subliminales en la onda “Obedeced”, “ Casaos y reproducíos”, “Conformaos”... incluso los billetes de dólar contienen debajo la increíble inscripción “Éste es vuestro dios”.
Pero lo más acojonante de todo es que con las lentes puestas se puede apreciar el rostro de los extraterrestres que viven en nuestro mundo, algo parecido a calaveras vivientes azuladas.
No jodamos, si el argumento es original y los FX están por encima de la media... ¿Qué ha fallado para que ésta peli haya quedado sólo en la memoria de unos cuantos freaks? yo os lo diré: el bajo presupuesto que manejó Carpenter en esta empresa, lo que hizo que tuviera que contratar un reparto de segunda división... y eso se nota en la calidad de las actuaciones, que dejan un poco que desear. Amén de las localizaciones y escenarios, que podrían haber estado algo más currados... de acuerdo que en el cine el guión es lo más importante, pero no hay que dejar de lado los detalles.
Lo curioso es que en “Están Vivos” presenciamos un tema que parece estar, salvando las distancias, de rabiosa actualidad, una dictadura capitalista lava cerebros extraterrestre con potentes visos de crítica a la sociedad consumista... ciertamente filosófica por momentos, lúcida y genial.
Film para visionar con amigos y unas cervecitas es una calurosa tarde de verano como la de hoy, con ánimos de pasarlo bien disfrutando de los antihéroes diseñados por John Carpenter.

NOTA: 7,5/10

domingo, 21 de abril de 2013

DE CINE: ENEMIGO MÍO (ENEMY MINE, 1985)



Año: 1985
País: USA

Duración: 108 min
Director: Wolfgang Petersen
Ficha completa AQUÍ

ARGUMENTO
Enemigos por instinto, amigos por necesidad, un humano y un alienígena con aspecto de reptil libran en un planeta hostil una dura batalla, parte de la salvaje guerra que enfrenta a la tierra con el planeta Dracon, habitado por seres monstruosos. Esta guerra alcanza una dimensión que puede poner en peligro la supervivencia de ambos planetas y puede conducir al exterminio total, pero sólo forzados a confiar el uno en el otro conseguirán sobrevivir.

COMENTARIO
Con un café caliente y un porrito en la mano me dispongo a ofrecer mi humilde impresión sobre “Enemigo mío”, maravillosa película, tristemente olvidada y perdida que merece un sitio de honor en la filmoteca de todos los aficionados a la ciencia ficción. Mucho hay que comentar aquí, así que poneos cómodos... vamos allá!
Supongo que más de uno de vosotros habrá visto “Infierno en el pacífico” (John Boorman, 1968) un film basado en una historia de Reuben Bercovitch que tenía lugar en una isla desierta en medio del océano pacífico, donde dos personas rivales que se odiaban a muerte se veían forzadas a convivir en pro de la autoconservación. No estoy muy seguro si “Enemigo mío” se trata de un remake de la obra de Boorman, aunque acusa similitudes que pueden inducir a creer que por ahí van los tiros.
Nuevamente, debo el placer de haber conocido esta película a mi padre, gran aficionado a la ciencia ficción y el terror, al que le encantaba compartir conmigo todos los films que creía pudieran aportarme algo útil además de entretenerme. Y lo cierto es que con “Enemigo mío” dio en el clavo, pues siendo un crío me impactó notablemente la moraleja que destila este film.

Nos colocaremos en un futuro impreciso, en el que el ser humano se ha extendido por toda la galaxia y ha colonizado todos los mundos que ha encontrado en su camino. El problema es que hay otra raza, una especie de hombres reptil conocidos como Dracs, que siguen el mismo patrón de exploración que nuestra civilización, lo que hace que ambas “especies” entren en un continuo conflicto donde parece que el mutuo odio es lo único que los mueve.
Un día, en mitad de una batalla espacial, el piloto Willis Davidge (Dennis Quaid) abate la nave de un drac, y al mismo tiempo es alcanzado por el fuego cruzado, precipitándose a un abandonado planeta y sufriendo un aparatoso accidente. Ya en tierra, Davidge irá en busca del drac (interpretado por Louis Gossett Jr.) con el propósito de eliminarlo, aunque por azares del destino se verán obligados a convivir en aquel mundo desolado mientras esperan un rescate que no acaba de llegar.

Asistiremos a como los dos individuos se dan cuenta de que tienen que aprender a tolerarse y respetarse, dejando a un lado prejuicios y diferencias, si de verdad quieren salir con vida de aquel sitio. Las ansias homicidas van dejando paso a la amistad, y descubren que realmente han sido criados y educados bajo un odio irracional, puesto que los dos son seres vivos con sentimientos y emociones.
El rodaje de este film trajo consigo gran cantidad de dificultades y problemas, ya que Richard Loncraine, el director original, fue despedido cuando llevaba gastados aproximadamente 10 millones de dólares, por considerar que lo que estaba haciendo no respetaba el espíritu del guión. Para suplir la baja los productores centraron su vista en Wolfgang Petersen, quien había sorprendido al mundo entero un año antes con la acojonante “Historia Interminable”, y lo que en un principio iba a ser una película de 17 o 18 millones de dólares terminó costando cerca de 40 millones. Petersen hizo una genial labor de dirección, pese a abusar en exceso de los primeros planos, teniendo en cuenta el resultado final es muy de admirar cómo resolvió la papeleta.
“Enemigo Mío” apenas recaudó algo más de lo que costó realizarla, la crítica especializada la trató con indiferencia y además se las tuvo que ver con proyectos de la talla de Lady Halcón, Regreso al Futuro, Legend o Cocoon, estrenados todos ese mismo año y obteniendo la mayor parte de los beneficios de la taquilla.

No entraré mucho en el terreno de las curiosidades, porque hay mil, pero si que me gustaría comentar que la lengua Draca es en realidad ruso pronunciado fonéticamente del revés (como si el ruso “normal” fuera fácil, coño) y los paisajes volcánicos que componen la exquisita fotografía fueron rodados en el parque de Timanfaya, Lanzarote. Manda huevos que de pequeño me lo flipara tanto con aquel planeta deshabitado, perdido en el espacio, cuando estaba en realidad mucho más cerca de lo que pensaba.
Las interpretaciones de Quaid y Gossett Jr. son tremendas, en ellos dos recae casi todo el peso de la primera mitad de la película ya que son los únicos personajes que veremos en pantalla en un buen rato. He visto buena parte de la filmografía de Dennis Quaid y puedo asegurar sin temor a equivocarme que su momento de gloria lo obtiene aquí.
Pero sin duda, me quedo con el mensaje humanitario y los valores que transpira. El amor, la amistad y el respeto están más allá de razas y de especies, muy eficaz todo el film en su conjunto. Se que los FX son poco abundantes y han quedado algo desfasados, pero eso no la hace desmerecedora de la nota que voy a ponerle. Si tenéis hijos, hermanos, o sobrinos pequeños, es más que recomendable para que la veáis con ellos y la disfrutéis. A mí me marcó.
NOTA: 8,5/10

jueves, 27 de diciembre de 2012

DE CINE: ROBOCOP

Año:1987
País: USA
Duración:103 min
Director: Paul Verhoeven
 

Ficha completa AQUÍ

ARGUMENTO
Ambientada en una sociedad futura. Alex J. Murphy, agente de policía de Detroit, es asesinado en acto de servicio. Para acabar con la delincuencia en la ciudad, las autoridades aprueban la creación de una máquina letal, mitad robot, mitad hombre, a la que llaman Robocop, y para fabricarla utilizan el cuerpo de Murphy. El experimento parece un éxito, pero el policía, a pesar de estar muerto, conserva la memoria y decide vengarse de sus asesinos.

COMENTARIO
En éstas fechas tan señaladas, y a punto de llegar a mi 27 cumpleaños, siento un inevitable ataque de nostalgia que hace que revisione grandes clásicos de mi infancia. Los Goonies, The Stuff... y como era de esperar, hoy le toca el turno a una de las películas que más pasé por el reproductor de VHS cuando era pequeño. Estoy hablando de ese gran pedazo de obra, el cyborg mitad humano mitad máquina, el mítico ROBOCOP.
Hace 15 o 20 años lo más parecido a internet que existía era el recreo del cole, donde todos nos juntábamos a intercambiar opiniones de pelis, juegos y todo lo que fuera menester. Fue en el patio de la escuela donde escuché las primeras impresiones de Robocop de boca de un chico un par de años mayor que yo; y aquellas palabras se grabaron a fuego en mi mente con absoluta vehemencia. ¿Un policía asesinado, que vuelve a la vida en forma de robot y se venga de todos los que se lo cargaron? Tenía que ver aquello. Joder, todo chaval que se preciara en aquella época necesitaba verlo.
Así que tras mucho dar el coñazo en casa, el viernes por la tarde llegué al vídeo club del barrio, tirando a mi viejo de la manga como un poseso. Recorrí pasillo tras pasillo, mientras la desesperación se apoderaba de mi mente y la posibilidad de no encontrarla se hacía cada vez más patente. Finalmente, en uno de los estantes más altos la localicé. Trepé con la vista por la carátula con fascinación, admirando cada detalle sin poder dejar de flipar.
La armadura más acojonante que hubiera podido imaginar se ceñía al cuerpo de lo que se intuía que era un hombre, apoyado en la puerta de un coche patrulla con la pierna derecha levantada y en actitud de “como vaya pa tí, te reviento a puñetazos”. Mi santo padre pagó el alquiler de la cinta, que os puedo asegurar que transporté hasta mi casa con el más cuidadoso mimo, y recuerdo que la ví tres veces durante todo el fin de semana.

Cuando pulsé el play, saltó a la pantalla la historia de Alex Murphy, un policía de Detroit reubicado en una comisaría nueva. Le asignan una compañera, una tía con más pelotas que muchos hombres, llamada Louis, y juntos salen a patrullar las calles atestadas de violencia, atracadores y asesinos.
En pleno acto de servicio se meten en la guarida de una banda criminal, a la pobre Louise la dejan fuera de combate a la primera y se ensañan con Murphy. Nunca olvidaré la escena en la que le vuelan la mano de un disparo, me resultó de una crudeza extrañamente fascinante; así como el tiro que le pegan en mitad de la cabeza.

Lo siguiente que podemos apreciar es una cámara subjetiva (recurso muy utilizado en esta película, que nos hace empatizar rápidamente con Robocop) y a través de los ojos de Murphy vemos que se encuentra en una especie de laboratorio, donde están experimentando con él.
Resulta que le han dado por muerto, pero en realidad no lo estaba del todo (me recuerda horrores al hilo conductor de “Maniac Cop”, pero eso lo comentaremos otro día), razón por la cual han optado por acoplar su cerebro y lo que pudieron salvar de su cuerpo a una máquina, e introducirle toda una serie de comandos en la memoria. Lo habían convertido en Robocop.
Robocop estaba programado para obedecer cuatro directivas primarias:
Servir al bien común
Proteger al inocente
Preservar la ley
No oponerse ni atacar a directivos de la OCP.

Robocop disponía de varias características muy útiles, tales como visión térmica, grabadora de imagen o reconocimiento de voz. Además podía acceder a los ordenadores y redes de información utilizando un pincho retráctil ubicado entre el segundo y tercer nudillo.
Que el colega era la hostia, vamos. No tengáis ninguna duda.

El caso está en que cuando Murphy sale a patrullar bajo su nueva identidad, poco a poco va descorriendo velos en su memoria y arrancando amargos recuerdos de su anterior vida humana; su mujer, su hijo, su casa... y los hijos de puta que se lo cargaron. Porque Murphy no ha olvidado quien le jodió la vida, no señor. En este punto, sus ansias de venganza pura y visceralmente humanas se entrecruzan con su deber como máquina al servicio de la comunidad, él ya no es una persona, es un producto... y no os voy a contar más, tendréis que verla vosotros.
Robocop fue el octavo film de Paul Verhoeven y su debut en la industria americana, y nos presenta una historia futurista (aunque no precisan el año) ambientada en Detroit, aunque rodada también en Dallas, Irving, Harrisburg (Pennsylvania) y en estudio. Costó 13.000.000 $ y recaudó en USA unos 53.000.000 $ aproximadamente.
El film acusa influencias de Frankenstein o la también legendaria “Metrópolis”, y conjuga elementos de acción, ciencia ficción y thriller; sin dejar de lado las leyes de la robótica de Isaac Asimov. Podemos decir que se anticipó a su tiempo, con una crítica bestial a una sociedad que se iba a la mierda a paso firme, en una era en la que el mundo estaba cambiando muchísimo. Generó, por cierto, dos secuelas y una serie de dibujos animados de las que ya hablaremos.
Un perfecto clásico de ciencia ficción que hay que ver sí o sí. Maravillosa.

 NOTA 9/10