Año: 1987
País: USA
Duración: 90 min
Director: Michael Gornick
Ficha completa AQUÍ
ARGUMENTO
Un
niño de trece años de edad llamado Billy, espera la llegada del último
número de "Creepshow", junto con un espíritu macabro llamado Creep, que
le cuenta sus últimos cuentos de terror. En "El Viejo Cabeza de Madera",
tres delincuentes asesinan a los propietarios de una tienda en cuya
puerta se encuentra el totem de un viejo jefe indio, estatua que será
profanada durante el asalto.
COMENTARIO
Ya
estoy de vuelta!! No, no he desaparecido en combate ni abandonado el
blog. Últimamente he estado de exámenes y he tenido algunos problemillas
que me han obligado a mantenerme alejado de mi “bitácora” (que cool que
suena, por dioh) pero he regresado para seguir comentando una por una
todas aquellas películas infectas que poblaban las estanterías de los
videoclubs hace un par de décadas.

Vamos
a ponernos los guantes de látex y a pillar el escalpelo para
diseccionar otro de esos cadáveres en imágenes, la secuela de la gran
Creepshow (o Crihsou, como se conoce en mi tierra). Interesante y
entretenida, esta segunda parte se compone de tan sólo tres historias y
una cuarta que hace de nexo de unión entre ellas, aunque originalmente
tengo entendido que estaba planeado filmar cinco segmentos; cosa que por
temas de presupuesto no se pudo hacer.
De
primeras tenemos un inicio cojonudo, donde un Tom Savini maqueado y
caracterizado al estilo Creepy aparece en un camión repartiendo unos
cómics a un crío en bicicleta que espera pacientemente. Después de unas
cuantas escenas hace aparición el ya tan característico formato de
dibujos animados y nos vamos de cabeza al lejano oeste a degustar la
primera historia.

“El
viejo jefe cabeza de madera” es el pistoletazo de salida de la película
y aunque repleta de clichés, la encuentro amena y bien narrada. Trata
de una pareja de ancianos que son propietarios de un negocio de
ultramarinos en un decadente pueblecito perdido en algún lugar del
desierto americano. Ray, el dueño del establecimiento, tiene problemas
de impago con una tribu autóctona del lugar y su mujer le insiste para
que deje de fiarles artículos. No obstante él es consciente de que son
malos tiempos para todos y defiende la idea de que hay que confiar en
los nativos, ya saldarán sus deudas más adelante.

Por
leyes del destino aparece por el local Ben Lunablanca, el jefe supremo
de la tribu, portando un fardo con un contenido inesperado: los tesoros
más valiosos para su pueblo, valorados en miles de dólares. Ben comenta a
Ray que si en dos años no han pagado sus cuentas pasará a ser el
propietario del fardo con todo lo que hay en su interior. Y después de
esta demostración de buen hacer, confianza y fomento de la
multiculturalidad... viene un gilipollas y lo jode todo.
Sam
Lunablanca, sobrino del jefe de la tribu entra en la tienda para pegar
un palo y de paso “recuperar” los tesoros que su tío ha dejado allí. Es
el típico chulo guaperas, que con dos compañeros de fechorías (un niño
pijo y un gordo estúpido) pretende mangar todo lo que pueda a Ray y su
mujer para darse el piro a Hollywood y triunfar en una maravillosa
carrera como actor.
Pero
el robo se acaba truncando en algo mucho peor cuando acaban disparando
por accidente a la dueña del negocio, y por consiguiente a Ray por
aquello de no dejar testigos. Cogen lo que quieren de la tienda y se van
cada uno a su casa a prepararse para emprender rumbo a Los Ángeles
aquella misma noche.

Es
entonces cuando cobra vida un viejo indio de madera que había estado
siempre a la entrada de la tienda e irá en busca y captura de los tres
asesinos para brindarles una muerte atroz y despiadada. Buenos efectos
especiales pese a que el indio se intuye en la mayoría de las ocasiones;
en el fondo es un slasher normal y corriente pero con elementos
sobrenaturales.
“La
balsa” es el segundo corte de la peli y a mi juicio el relato más
interesante. Dos chicos y dos chicas jóvenes se disponen a pasar un rato
agradable en un lago apartado, en el que se encuentra una balsa
flotando a la deriva. Después de nadar un rato y situarse en la balsa de
marras, aparece una mancha negra de consistencia parecida al petróleo y
se sitúa debajo de ellos. Todo sería perfectamente normal si no fuera
porque la jodida manchita parece tener vida propia e intenciones
homicidas.

La
balsa goza de muy buenas actuaciones, dotadas de una credibilidad que
ciertamente se agradece en este tipo de cine. Las muertes están bien
planteadas y son originales, y el final es bastante retorcido e
inesperado.
“El
autoestopista” cierra el séquito, sin género de duda la más floja y
aburrida de las tres. Aquí el dilema de la moralidad e infidelidad hace
aparición en una historia en la que una mujer se encuentra gozando de
los honorarios de un amante por horas, un gigoló si lo preferís. La
buena señora entre orgasmo y orgasmo no se ha coscao de que va a llegar
tarde a casa y su marido se va a oler la tostada, así que sale como
alma que lleva el diablo en dirección a su tierno hogar.

Pero
con las prisas, la recién follada mujer atropella a un indigente que
hacía autostop en una carretera solitaria, y en una oda al sin-sentido
común decide omitir las labores de auxilio en carretera y salir por
piernas del lugar. Entonces el autostopista, convertido ya en cadáver
viviente, saldrá en pos de la adúltera persiguiéndola sin descanso.
Lo
más destacable, el maquillaje del atropellado porque consigue dar mucho
mal rollo, aunque en el resultado final no se llega a crear una
situación de agobio y tensión. También podremos ver al buen Stephen King
haciendo un cameo como camionero.
Concluyendo,
eso de que segundas partes nunca fueron buenas no se cumple del todo
con Creepshow 2. Cierto es que no llega al nivel de la primera, pero es
una más que digna y divertida continuación que nadie debería perderse.
Dedico
esta review a mi gran amigo y hermano Oscar Reka, a ver si es verdad
que lee mi blog aunque le parezca una mierda podrida llena de gusanos.
NOTA 8/10