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viernes, 15 de febrero de 2013

DE CINE: PESADILLAS (NIGHTMARES, 1983)

Año: 1983
País: USA
Duración: 99 min
Director: Joseph Sargent

Ficha completa AQUÍ

ARGUMENTO
Película dividida en cuatro historias:

1) "TERROR IN TOPANGA" ("Terror en Topanga"): una mujer sale de su casa por la noche para comprar cigarrillos, sin saber que fuera hay un peligroso asesino.

2) "THE BISHOP OF BATTLE" ("El Amo de la Batalla"): un joven (Emilio Estévez) se obsesiona hasta tal punto con un videojuego llamado El Amo de la Batalla, que una noche llega a forzar la puerta del local de juegos para poder jugarlo solo.

3) "THE BENEDICTION" ("La Bendición"): un cura (Lance Henriksen) que pierde la fe y abandona el sacerdocio, se ve perseguido, mientras conduce su coche, por una camioneta misteriosa.

4) "NIGHT OF THE RAT" ("La Noche de la Rata"): para librarse de una rata, una familia pone una trampa, pero el problema persiste. (FILMAFFINITY)


COMENTARIO
Incansables amigos y lectores de este vuestro cutre blog, bienvenidos una vez más a mi cloaca particular. Sé que venís buscando bizarradas con avidez ¿Y quién soy yo para negaos nada? Como me considero todo corazón, sigo con mi cruzada particular de ver películas y leer libros para destrozarlos después bajo vuestra atenta mirada, a veces cosas buenas y en otras ocasiones absolutos desastres, pero siempre tratando de dar una valoración lo más objetiva posible. Esto último que sepáis que es mentira, de imparcialidad nada, critico como me sale de las pelotas y al que no le mole...carretera, que se hace tarde.
A rebufo de Creepshow se pusieron de moda las películas que aglutinaban una serie de historias, y apenas un año más tarde del estreno del film de George Romero, Joseph Sargent aterrizaba en el mercado con “Pesadillas”. Compuesta por cuatro cuentos independientes que nada tienen que ver entre sí, Pesadillas es un producto completamente recomendado para fans de los ‘80s, no tanto por su calidad pero sí por su estética y ambientaciones.
Las historias por separado son efectivas y muy entretenidas, pese a ser en gran medida previsibles, se echa quizás de menos algo más de sangre y mala hostia en general. Lo que más me desconcierta es que a diferencia de otros films de similar temática, no hay una historia que haga de nexo de unión entre las demás, y esto otorga la impresión de estar viendo cuatro capítulos de “Historias de la Cripta” del tirón, uno tras otro.
Vamos a desarmar la trama, a ver que se nos ofrece:
     

TERROR EN TOPANGA es el primer corte de toda la película, de una duración bastante moderada. Es un cruce entre slasher y road movie, que hasta tiene implícita la moraleja de que fumar mata. Estos americanos como son, fumar es malo, pero tener siete bazookas en el sótano y vivir acojonado es lo normal en su sociedad...
Aquí veremos como una mujer adicta a la nicotina sale de noche a comprar tabaco, desoyendo las advertencias de su esposo. Resulta que hay un loco asesino pululando por los alrededores de la ciudad, ya ha matado a un policía y de momento no han podido detenerlo.
La buena señora decide que eso no le va a impedir degustar sus deliciosos bastoncillos incandescentes, y se lanza con su coche en busca de alguna tienda que permanezca abierta a esas horas de la noche.
Pero lo que no sabe es que el psicópata de los cojones se cruzará en su camino y le dará un buen susto, acojonándola de por vida e incluso impulsándola a dejar el tabaco.
Buena historia, con un final que se ve venir si eres un poco espabilado, no obstante disfrutable.
  

En THE BISHOP OF BATTLE tenemos toda una sorpresa en el reparto, encontrándonos nada más y nada menos que a Emilio Estévez dando sus primeros pasitos en el mundo del cine. Al hijo de Martin Sheen le acompaña Billy Jacoby, jovencito con gafas que más tarde alcanzaría gran reconocimiento en el mundo de la comedia.
Estévez encarna a J.J., un adolescente que está obsesionado con una máquina recreativa y hace todo lo posible para poder jugar. Desde apostar, engañar a sus padres y discutir con su mejor amigo, todo vale para poder echar monedas al videojuego que le tiene absorbida la mente.
Una noche, llega a forzar la entrada del salón recreativo para poder jugar, y finalmente consigue acabar todos los niveles de dificultad... pero a un precio muy alto. Personalmente es el segmento de la peli que más me gusta, y lo encuentro toda una crítica al modelo social juvenil americano que imperaba por entonces. Buenas actuaciones y efectos especiales de la época, no os lo podéis perder. 
 

THE BENEDICTION nos habla de un cura al que su fe ha abandonado por completo, y decide alejarse de su parroquia sin un rumbo fijo, para poder dejar atrás todo lo relacionado con el sacerdocio. En mitad de su viaje es asaltado por una extraña camioneta negra, con las lunas tintadas, que tratará de borrarlo del mapa por todos los medios.
El conductor nunca se deja ver, aunque se puede apreciar una cruz invertida colgando de un retrovisor, así que se le puede identificar como una especie de Satanás que ha salido del infierno para cargarse al cureta a toda costa.
Sin duda, a mí me apesta demasiado a “El diablo sobre ruedas” en todos los sentidos y no tiene nada que me sorprenda; aquí el conjunto empieza a flojear pero aun así se deja ver.           
NIGHT OF THE RAT es una historia que como su nombre indica, habla de una rata. Una casa normal y corriente que tiene problemas con los roedores, y al principio el padre de familia intenta exterminarlos con cepos y toda clase de trampas sin mucho éxito.
El grueso del problema es que no se trata de una legión de ratas, más concretamente es sólo una, pero más grande que King África después de una crisis alérgica. En esta ocasión el paso del tiempo juega en contra del relato, que se ve muy desfasado en éste 2013 en lo que a FX se refiere, y que para mí es el más flojo de los que podemos encontrar en toda la cinta.

Concluyendo, me parece una buena recopilación aunque como bien comentaba antes, al no tener hilo conductor central que vaya hilvanando todas las historias, se me hace un poco extraño poder concebirla como una película al uso.
Creo que si a estas alturas estáis leyendo esto, es porque sabéis que os podéis encontrar porque sois consumidores habituales del género; siendo así os espera un buen rato entretenido sin más. No es una maravilla, pero al menos se merece una oportunidad.


NOTA 6’5/10

lunes, 4 de febrero de 2013

DE CINE: EL TERROR NO TIENE FORMA (THE BLOB)

Año: 1988
País: USA
Duración: 95 min
Director: Chuck Russell (AKA Charles Russell)
 
Ficha completa AQUÍ

                                       ARGUMENTO
Una malévola forma de vida viscosa irrumpe en un tranquilo pueblo de Arborville. Sin problemas de conciencia ni inteligencia alguna, The Blob sólo sabe hacer una cosa, pero es todo un experto en ello: comerse todo lo que se mueve: hombres, mujeres o niños... Remake de un conocido filme de los años cincuenta (The Blob, 1958, con Steve McQueen).

                                       COMENTARIO
No recuerdo la fecha con exactitud, pero según las fuentes oficiales la movida ocurrió a finales de Enero de 2003. Me resulta increíble que haya transcurrido ya toda una década desde entonces, y más raro aún ser consciente de que recuerdo aquella noche con total claridad, pese a llevar una turca como un piano de grande. Pero qué le vamos a hacer, tenía diecisiete añitos recién cumplidos y como todos los chavales a esa edad lo único que quería era salir hasta las tantas y agarrarme unas moñas de espanto... aunque a decir verdad, no he madurado mucho en estos diez años.
Estaba con un par de colegas en un parque a las afueras de Puertollano, mi pueblo natal, situado en la provincia de Ciudad Real, sitio donde se cuenta que hace unos siglos vivió un ingenioso hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Eran... ¿seis? ¿siete? cubatas de Cutty Sark los que me había metido entre pecho y espalda, y me habían proporcionado algo así como una inyección de adrenalina que me hacía mover la cabeza como un loco al ritmo de la batería de Gene Hoglan.
Mis dos amigos no estaban mucho más serenos que yo, para qué engañarnos, dios no nos criaría... pero nosotros nos juntábamos. Entre conversaciones absurdas, bebida, música y un frío de cojones pasábamos la noche con toda normalidad, como otras tantas en las que habíamos hecho siempre lo mismo; hasta que sucedió una cosa a todas luces insólita que se convirtió en lo más raro que he visto en toda mi vida.
Fue visto y no visto, con un rapidez increíble. Una bola de fuego de dimensiones acojonantes cayó del cielo y se fue a estrellar a unas decenas de metros de nosotros, provocando un temblor de tierra que hasta nos volcó los vasos con el bebercio. Me giré lentamente y miré a mis amigos cara a cara, para encontrarme dos rostros ojipláticos que parecían esculpidos en piedra. Observé el canuto que tenía en una mano con expresión desconcertante ¿qué mierda me estaba fumando? ¿sería una alucinación, producto del thc? ¿O quizás había caído un puto meteorito en mi pueblo, delante de mis narices?.
- Hos...tia...pu...ta - dijimos los tres mosqueteros al unísono. A lo lejos se divisaba un incendio que poco a poco se iba avivando y parecía un claro indicador del punto de impacto. Nos metimos en el coche, un citroën ZX con más años de un saco de gnomos, y nos lanzamos campo a través en dirección del resplandor.
Cuando por fin llegamos al sitio y puse un pie en tierra, se me aceleró el pulso y percibí un regusto amargo en la garganta. Tenía delante un cañaveral, una jodida zona pantanosa de las que tanto abundan en mi pueblo, que se estaba chamuscando como paja seca. Había unos surcos con juncos aplastados ardiendo a lo largo de unos cuantos metros, como si lo que quiera que hubiera caído allí se hubiera ido frenando hasta detenerse por completo. Donde terminaban los surcos había una masa ardiendo del diámetro de una furgoneta; y lo más cojonudo de todo el caso es que el fuego salía... de debajo del agua. La charca se estaba quemando delante de nuestros ojos como si fuera lo más natural del mundo.
Qué rabia me da que por aquellos entonces los teléfonos móviles no tuvieran cámara de fotos incorporada, así podría haber tomado unas cuantas imágenes para el recuerdo. Saqué mi fabuloso ALCATEL de defensa personal y llamé a la policía. Digo de defensa personal porque era tan grande como un ladrillo y pesaba el triple, con eso se podía descalabrar a un rinoceronte.
Lo mejor fue cuando aparecieron al rato los maderos por el lugar y nos preguntaron si lo habíamos prendido nosotros. Es lo más obvio, prender fuego a un lodazal, de verdad a éstos no se qué carajo les enseñan en la academia... pero vamos, ahora que lo pienso, supongo que debieron flipar al encontrarse aquello en llamas y tres chavales borrachos como piojos danzando por el lugar.
Cuando el que parecía el jefe de los pitufos se aproximó a la bola llameante, una idea me comenzó a rondar la mente y me reí tan alto que debieron pensar que además de borracho era subnormal. Hostia, ¿Qué pasaría si ahora saliera una masa de color rosado del interior y se comiera al imbécil del policía? ¡Sería cojonudo! ¿Y si después de eso se fuera comiendo uno por uno a todos los catetos, chonis y gañanes que habitaban por las cercanías? ¡Mejor todavía!
Pero no, no pasó. Se ve que los meteoritos guays que devoran seres humanos sólo caen en las zonas rurales de Estados Unidos, y en las zonas rurales de La Mancha nos tenemos que joder y conformarnos con la basura cósmica de segunda división que no lleva en su núcleo formas de vida con instintos asesinos.
Después llegaron los bomberos, y cuando llevábamos un rato insistiendo para que nos dejaran una manguera a cada uno, nos acabaron echando del lugar. Panda de capullos, rechazar de esa forma una muestra de colaboración ciudadana... ya les vale. El tema es que lo que fuera que cayó aquella noche no contenía ni microbios, ni gérmenes ni nada por el estilo, y a día de hoy Puertollano sigue siendo todo un hervidero de catetos, chonis y gañanes.
Por cierto, hasta  Friker Jiménez se hizo eco del suceso unos años más tarde y le dedicó un espacio en Cuarto Milenio, donde entrevistó a algunas personas que vieron el fenómeno, pero de los tres chicos con melenas que dieron la voz de alarma nadie se acordó. Aquí tenéis el vídeo, por si queréis verlo:
     

Pero como comentaba anteriormente, en USA reciben desde el espacio todo tipo de mierda interesante; así lo demuestra la gran película “El terror no tiene forma”, también conocida como “The blob”. Se trata de un remake de una película americana de los años ‘50 llamada “La masa devoradora”, y es de las pocas ocasiones en que un remake supera la obra original.
Hacía mucho tiempo que no la veía, y gracias a mi particular proveedor de broza en formato DVD, Dani Krudo Czarnian, he podido darle un repaso que ha servido para afianzar todavía más mis impresiones para con este film: me encanta, la encuentro una peli divertidísima que resiste con fuerza el paso del tiempo.
Es una cinta totalmente apta para nostálgicos de los ‘80 y que reúne todos los elementos que engrandecían el cine fantástico de aquella época. Con un inicio arrollador, veremos un meteorito que cae en alguna zona remota de los Estados Unidos; del que sale una sustancia color rosa muy parecida a los mocos de “Cazafantasmas 2” y que atacará primero a un mendigo, y posteriormente tratará de papearse todo lo que camine de espaldas al Sol.
La acción se centrará sobre todo en Brian y Meg, que intentarán detener el avance de la masa antropófada que crece sin control y mesura con cada cuerpo que deglute. Brian (Kevin Dillon) es el típico gamberro con mucha jeta, pero en el fondo es buen chaval y hará todo lo que esté en sus manos para evitar que su pueblo se vaya al carajo. Shawnee Smith encarna el rol de Meg, sin duda lo hace genial, la encuentro una actriz muy expresiva; unos años más tarde l encontraríamos haciendo de Amanda en la saga SAW.
Al margen de la masa de las pelotas, también nos encontramos con un gobierno que intenta ocultar información, y un cuerpo de policía que no sabe muy bien qué hacer con la situación, por tanto todo dependerá de los habitantes de la localidad y su pericia.
Otro de los puntos que me encantan de la película es que no hay concesiones de ningún tipo con los personajes, no te puedes encariñar con ellos en exceso porque cualquiera puede ser víctima del mondongo rosado. La primera escena que se me viene a la mente es la de la camarera encerrada en la cabina telefónica, o la del niño siendo devorado en las cloacas. Ésta última, por cierto, fue muy criticada por todo el mundo al mostrar la truculencia de la muerte violenta de un menor.
En el apartado de los FX nos encontraremos todo un despliegue de imaginación, cosa comprensible teniendo en cuenta que andaba por ahí metido Greg Nicotero, a destacar las muertes que componen toda la cinta, mucho más explícitas y salvajes que las del film original de los 50.
Su gran ritmo narrativo, acción y dosis de suspense la han convertido en una obra muy apreciada por los fans del género de todo el mundo, y su buen estado a día de hoy la convierte en un clásico. No será tan conocida como otras, pero igualmente merece un lugar en tu videoteca.

NOTA: 8’5/10

domingo, 13 de enero de 2013

DE CINE: EL VENDEDOR DE HELADOS (THE ICE CREAM MAN)


Año: 1995
País: USA
Duración:
84 min 
Director: Paul Norman
 Ficha completa AQUÍ

                                      ARGUMENTO
Gregory Tudor, un niño pequeño, es testigo del brutal asesinato de su ídolo, el vendedor ambulante de helados del barrio y, debido a la conmoción, es internado en un centro psiquiátrico. 20 años después, Gregory decide abrir su propio negocio de helados, pero su locura pronto lo llevará cometer todo tipo de atrocidades...

                                     COMENTARIO
Conocí la peli de marras un dia que la pillé de rebote en la TV, según mis cálculos debió de ser en algún momento en que la década de los 90 tocaba a su fin. La había recordado en numerosas ocasiones, hablado con colegas de mi edad y preguntado a todo aquel que pudiera haberla visto; pero nadie me daba una mísera pista que pudiera conducirme hasta el título de la susodicha. Pero queridos amigos, esto de internet hace maravillas, y gracias a la tremenda web de ABANDOMOVIEZ y su extensísima base de datos de cine (os la recomiendo encarecidamente) me encontré con la ficha. La he buscado por ahí, la he encontrado y aquí os traigo mi pequeña disección, por si alguno se encuentra en la misma situación que yo y le apetece recordar un poco aquellos extraños años 90.
El vendedor de helados es un slasher que apareció en la época en que el género estaba más de capa caída que nunca, antes de que aterrizara Craven con su Scream y le diera un lavado de cara a toda la movida. Trata sobre las andanzas de Gregory Tudor, quien de pequeño presenció el asesinato de su ídolo, el rey de los helados, y a consecuencia de eso padeció diversos traumas que lo mantuvieron encerrado en una institución psiquiátrica una buena temporada.
Ya crecidito y supuestamente rehabilitado, Gregory se incorpora al mundo laboral bajo el nombre de “El príncipe del helado”, en claro homenaje a su héroe, y se convierte en vendedor ambulante de tan exquisita golosina.
Pero debajo de algo tan aparentemente inocente se esconde un asesino de mente retorcida, que secuestra niños para descuartizarlos y convertirlos en un ingrediente más de sus helados; aunque no hará ascos en quitar del medio a policías, detectives y cualquiera que se le cruce en el camino. No obstante, una pandilla de críos del barrio que se hacen llamar “Los Gángsters” intentará desenmascararlo para que todo el mundo conozca sus verdaderas intenciones.
Clint Howard, al que ya vimos haciendo tratos con el mal a través de un commodore 64 enEl legado del diablo”, es el elegido como protagonista para encarnar a Gregory Tudor (vaya, Tudor, eso sí que es un nombre de pila!!) y sin duda hace una interpretación fantástica para tratarse de un simple y cutre telefilm. Realmente da mal rollo verle, yo no le compraría un helado en la puta vida, sus muecas y gestos son dignas del cinturón negro 1er DAN de la demencia.
El resto de actores... pues se puede rescatar muy poquito, sobreactuación por un tubo a la que no ayuda un argumento con agujeros por todas partes. En ocasiones los jodidos críos me resultaban tan repelentes que tenía ganas de que el buen heladero se los cargara de una vez.
Los FX son bastante pésimos, y técnicamente es una mierda de dimensiones épicas de la que después no recordaremos nada salvo un par de buenos momentos gore y alguna que otra cabeza ensartada en un cucurucho de galleta.
El vendedor de helados es una de esas pelis que si te gustó y te dio miedo cuando eras niño, mejor quédate con el recuerdo porque no resiste un revisionado. Yo después de haberme quitado la espinita, no pienso repetir. Reitero, lo único destacable es Clint Howard y sus locuras, lo demás no vale ni para estar escondido.

NOTA 2/10

 

sábado, 12 de enero de 2013

DE CINE: EL SÓTANO DEL MIEDO (THE PEOPLE UNDER THE STAIRS)

Año: 1991
País: USA
Duración: 94 min
Director: Wes Craven
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                                       ARGUMENTO
Atrapado en el interior de una casa fortificada que pertenece a una misteriosa pareja, un pobre muchacho se ve inmerso en una pesadilla. Tras percatarse de inmediato de la verdadera naturaleza de los macabros habitantes de la casa, el chico se enfrenta a sádicos dispositivos de seguridad, se hace amigo de una chica esquiva y maltratada, y tratará de descubrir el secreto de las criaturas ocultas en las profundidades de la casa.

                                       COMENTARIO
Que Craven es un director irregular en cuanto a calidad no es nada nuevo. Entre bodrios y joyas podemos encontrar “El sótano del miedo”, un trabajo muy enterrado en su filmografía y que por éstas fechas muy poquita gente recuerda.
Esta es una de esas pelis que si viera ahora quizás no me diría mucho, pero tuve la suerte de verla de canijo en aquel maravilloso programa de la 2 TV “noche de lobos” y me dejó fascinado.
Loco es un chaval de 13 años que vive en los suburbios de una gran ciudad, y se encuentra en medio de una familia castigada por la dureza de la vida. Hermanos en la cárcel, una hermana prostituta con hijos y una madre devorada por el cáncer se suman a un inminente desahucio por la imposibilidad de pagar el alquiler al casero. Entre toda esta movida aparece Leroy, el típico raterillo de tres al cuarto que ofrece a Loco formar parte de un golpe que promete ser la hostia y solucionarles la vida, pero por desgracia no va a ser tan bonito como lo pintan.
El golpe en cuestión consiste en entrar a robar a una casa super lujosa, propiedad de un matrimonio un poco raro que en realidad son hermanos y se dedican a secuestrar niños de la comunidad para educarlos bajo unos métodos un tanto “especiales”, por así decirlo.
Ya dentro de la vivienda se encuentran con que los dos hermanos son una pareja de pirados de la más alta categoría, sádicos caníbales sin piedad que sueñan con tener el hijo perfecto sin tener miramientos ni concesiones en el camino para conseguirlo.
Los ladrones se quedan atrapados en una casa llena de trampas y dispositivos de seguridad a cada cual más retorcido, y Loco se verá inmerso en una pesadilla en la que tendrá que poner todo su ingenio para poder escapar con vida.
Lo que trataron de vender como un film de terror es en realidad una comedia de aventuras que bebe de un humor muy negro, con tintes gore y bastante suspense y misterio. Me recuerda mucho a cintas como Los goonies o Solo en casa, pero evidentemente con mucha mala leche y sin cortarse un pelo.
Las actuaciones me encantan, el papel de matrimonio desquiciado es la hostia; sobre todo la mujer borda su rol de zumbada esquizofrénica. Loco, el niño sobre el que recae el peso del argumento, también hace gala de grandes dotes interpretativas, la pega es que tiene determinadas frases y salidas que no son muy creíbles en boca de un crío de trece años, pero... así es el cine.
El punto fuerte para mí son los escenarios y las ambientaciones, el marco de una casa terrorífica llena de rincones donde te puedes encontrar cualquier cosa es lo mejor de toda la peli. Transmite una suerte de ambiente malsano y enfermizo que sin duda hará las delicias de los nostálgicos y los consumidores de cine de la época.
Por mucho gore y maquillaje chungo que Craven quisiera poner en la obra, en el fondo no dejan de ser las aventuras de un preadolescente que es capaz de salir airoso de las situaciones más jodidas y convertirse en un héroe.
Terror “infantil” y familiar, pero que cumple con creces el cometido de entretener y al espectador, y que nos deja varias moralejas en el aire para todo aquel que quiera y sepa entenderlas.

  NOTA 7/10

PD soy el único que encuentra un preocupante parecido entre ésta portada y la de la fabulosa “noche de miedo”?


sábado, 29 de diciembre de 2012

DE CINE: EL ÚLTIMO GRAN HÉROE

Año: 1993
País: USA
Duración: 130 min
Director: John McTiernan

 Ficha completa AQUÍ

                                         ARGUMENTO
Danny Madigan es un chico fantasioso, ferviente admirador de Jack Slater, el mayor héroe del cine de acción. Cuando se estrena su última película, el viejo acomodador del cine le regala al joven fan una entrada para que la vea en primicia. Gracias a esa entrada, que resulta tener poderes mágicos, Danny consigue introducirse en la pantalla y vivir trepidantes aventuras con Jack.

                                        COMENTARIO
Vaya fiasco en taquilla que fue esta peli. Y francamente me sorprende, porque yo la disfruté mucho cuando era más pequeño, tal vez vista desde la ingenuidad de un crío acostumbrado a tragarse todo lo que pasaban por canal +.
El último gran héroe hay que verla sabiendo que es una sátira al cine de acción más recargado de los 80 y primeros 90, se ríe de todo el género sin piedad ni miramientos; cosa que considero que es muy de agradecer. A mí, al menos, me saca más de una carcajada.
Dirigida por John McTiernan (Depredador, Jungla de cristal) y protagonizada por Arnold “Chuache” Schwarzenegger, nos meteremos en una película dentro de otra película. Para que luego nos digan que Origen es original, valga la redundancia...

miércoles, 26 de diciembre de 2012

DE CINE: LOS GOONIES

Año: 1985 
País: USA
Duración: 111 min
Director: Richard Donner
 

Ficha completa AQUÍ

                                           ARGUMENTO
Mikey es un muchacho de trece años que, junto con su hermano mayor y sus amigos (se hacen llamar "Los Goonies"), deciden subir a jugar al desván de su casa, donde su padre guarda antigüedades. Allí encuentran el mapa de un tesoro perdido que data de los tiempos de los piratas... Simpática película de aventuras para adolescentes, con historia de Steven Spielberg y guión de Chris Columbus.


                                           COMENTARIO
Corría el año 91... ¿o era el 92? no lo recuerdo con mucha exactitud, yo debería tener cinco o seis inviernos. Una noche de tormenta,  yo en el sofá, situado entre mi madre y mi hermana y tapado con una manta hasta la barbilla. Me acuerdo del comienzo de la película, la sensación de inmersión fue tal que viví una experiencia absolutamente mágica. Flipé, sencillamente flipé.